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La forma en que se determinan los tratamientos debe estár sujeta a las normas y protocolos que hayan sido consensuados como la mejor opción terapéutica disponible.Respetando
y asumiendo como ley este principio hemos desarrollado un sistema de auditoría
médica bajo normas para todo el país. De esta manera todas
las prescripciones son evaluadas, mediante los máximos parámetros
internacionales. Asumiendo además el desafío de incorporar
un sistema de calidad en base a las normas ISO (9002) para asegurar a
los pacientes, la máxima calidad posible de tratamiento, esto es:
el que mejores niveles de eficacia y tolerancia haya demostrado en todo
el mundo y en el mayor número de casos. La auditoría académica procura ser un apoyo y un reaseguro para el médico tratante, quien muchas veces debe tomar decisiones solo y en condiciones de presión, de tal manera que se transforma en una segunda instancia donde cada caso es analizado buscando el máximo bien del paciente. El segundo aspecto de la normalización está relacionado con el suministro de las drogas oncológicas necesarias para el tratamiento, asegurando a todos los beneficiarios la mayor calidad en los productos mediante compras directas a laboratorios productores o droguerías reconocidas, lo cual evita la posibilidad de falsificación de un medicamento, el registro de partidas y destinos, facilita la farmacovigilancia de toxicidades inesperadas, asegura el mantenimiento de la cadena de frío en todas aquellas medicaciones que así lo requieran y la entrega en delegaciones o en el domicilio de los pacientes según se disponga. Esto racionaliza el gasto en medicamentos para el sistema de salud priorizando el mayor bien del paciente, dado que permite establecer una prestación oncológica sujeta a un costo fijo de acuerdo a un análisis estadístico histórico de los casos de la entidad contratante. Permitiendo una gestión transparente, con una excelente relación costo-beneficio.
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